Inadmisible venta de niñas y mujeres indígenas por usos y costumbres: INM

Es inadmisible justificar la venta de niñas y mujeres para matrimonio o trabajo doméstico por usos y costumbres en algunos pueblos indígenas de nuestro país, afirmó Pablo Navarrete Gutiérrez, coordinador de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres (INM).

FORO DH ACAPULCO
Durante su participación en el Foro sobre Derechos Humanos y el Acceso a la Justicia de las Mujeres, con Enfoque Intercultural, en Acapulco, Guerrero, detalló que esta práctica viola los derechos humanos al configurarse el matrimonio forzado y puede constituir el delito de trata de personas, ambas prácticas prohibidas y sancionadas por las normas nacionales e internaciones.
El funcionario federal señaló que los usos y costumbres no pueden ser pretexto para perpetuar prácticas discriminatorias y violentas contra niñas y mujeres indígenas, que son vendidas por sus padres cuando tienen entre 12 y 20 años.
Esta aberrante práctica debe modificarse cuanto antes, pues constituye una abierta violación a los derechos de las niñas y mujeres, que son vendidas por cinco mil y hasta 120 mil pesos para el matrimonio y el trabajo doméstico, aseveró Navarrete Gutiérrez.
Las niñas y mujeres indígenas de México, enfatizó, tienen derecho a vivir libres de violencia, de todo tipo de discriminación y no deben ser sometidas a ningún tipo de explotación o vejación.
Por ello, refrendó el compromiso del Instituto Nacional de las Mujeres de redoblar sus esfuerzos en la promoción y defensa de sus derechos humanos mediante el establecimiento, por primera vez en la historia, de una perspectiva de género como eje transversal del quehacer de las instituciones del Estado mexicano en el Plan Nacional de Desarrollo.
Esta disposición, explicó, marca la obligación que tienen todas las instituciones, políticas públicas y programas de explicar el impacto de la acción pública en hombres y mujeres y, por tanto, transformar los planes con los que se enfocan tradicionalmente los problemas y sus soluciones.
“Se trata de cambiar el enfoque de un supuesto individuo neutro-universal sin diferencias sexuales para reconocer las diferencias entre mujeres y hombres; identificar las brechas de desigualdad y diseñar acciones que permitan eliminarlas”, dijo.

El foro fue organizado por la Secretaría de la Mujer de Guerrero y participó como conferencista magistral Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992.

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