Linfomas pueden controlarse aún en etapas avanzadas

Los linfomas pueden controlarse aún si se detectan en etapas avanzadas, informó Luis Silva Michelle, médico adscrito al Servicio de Hematología y Trasplante de Médula Ósea del Hospital de Oncología Siglo XXI.

El especialista explicó en entrevista con Víctor Carreón, conductor de México Médico, que los linfomas son un grupo de enfermedades neoplásicas, es decir, cáncer, que se genera en los linfocitos, las células principales del sistema inmunitario.

Añadió que este padecimiento, cuya causa se desconoce, provoca que los linfocitos crezcan de manera descontrolada, generando masas tumorales que, si no son tratadas, provocan la muerte del paciente.

Señaló que, sin embargo, estos padecimientos pueden controlarse incluso si se detectan en etapas avanzadas, mediante quimioterapia y radioterapia, medicamentos “blancos”, es decir, aquellos que no causan tantos efectos secundarios, y en algunos casos, mediante el trasplante de médula ósea.

Refirió que hay más de 50 tipos diferentes de linfomas, pero los más importantes se clasifican en linfoma de Hodgkin y linfoma no-Hodgkin. Los primeros, dijo, son de crecimiento muy rápido y agresivos y los segundos de crecimiento muy lento con poca sintomatología.

Comentó que entre los síntomas que sugieren este padecimiento está la presencia de sudor abundante en la noche, al grado de mojar la ropa y la sábana, fiebres de origen inexplicable entre 38 y 39 grados  y la pérdida de peso de diez por ciento del peso habitual en un periodo de entre cuatro y seis meses.

El especialista añadió que también debe ponerse atención a la aparición de ganglios indoloros en el cuello, la axila o la ingle, porque como no generan molestias la mayoría de las personas deja pasar el tiempo antes de acudir al médico.

Agregó que en diez por ciento de los casos, cuando se hace el diagnóstico el cáncer ya ha invadido otros órganos provocando otro tipo de manifestaciones clínicas, como anemia, infecciones frecuentes y problemas hepáticos.

Refirió que los linfomas indolentes, que se presentan como enfermedades crónicas, se detectan en estado avanzado con infiltración en otros órganos y médula ósea, en tanto que los agresivos normalmente se diagnostican en etapas iniciales e intermedias.

Comentó que los linfomas Hodgkin aparecen por lo general entre los dos y 15 años y entre los 45 y 65 años, en tanto que los no-Hodgkin no tienen una edad de prevalencia, pero sí se ha observado es que son más comunes en adultos que en niños.

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